June 14, 2016

La casa para adolescentes refugiados en Oaxaca será transladada por falta de apoyos

Foto: Ivan Castaneira

 El albergue Adolescentes en el Camino, para jóvenes centroamericanos en proceso de refugio en el país, trasladará sus instalaciones a la Ciudad de México por la falta de apoyo de las autoridades locales en los 10 meses desde su apertura.

El refugio fue una iniciativa de los voluntarios del albergue Hermanos en el Camino, dirigido por el padre Alejandro Solalinde en Ixtepec, Oaxaca y hasta la fecha ha albergado a 20 jóvenes que abandonaron sus países huyendo de la violencia estructural y de las pandillas que azota a los países centroamericanos.

En una entrevista para el portal de noticias Rio Oaxaca, el padre Alejandro Solalinde dijo que los motivos del traslado es el incumplimiento de acuerdos de trabajo por parte del Instituto Nacional de Migración (INM) y el DIF estatal.

El problema no es nuevo, en enero de este año, Carlos Moriano, director de la casa refugio para menores, denunció al equipo de En el Camino sobre el desinterés de las autoridades de atender las necesidades del albergue y sus jóvenes.

“Somos lo más cercano a lo que pide el protocolo”, dijo Moriano sobre El Protocolo de atención para niñas, niños y adolescentes migrantes no acompañados en la Ley General de Infancia, donde estipula que los albergues para menores deben ser especializados, de puertas abiertas y con personal capacitado. “También somos los únicos. Aunque el programa del DIF Nacional sea impecable, los albergues (del DIF) en los estados están a años luz”, explicó Moriano a este portal.

Aunque la fecha de la reinstalación de los jóvenes todavía no está definida, el padre Solalinde aseguró que se realizará en los próximos meses. Conoce más sobre la historia de este albergue en Un hogar para los niños de la guerra de pandillas.

 



Ximena Natera

Soy aspirante a la buena imagen, a la buena crónica, a la buena historia, soy aspirante al buen periodismo. Las historias de horror, miedo e injusticia que vimos y escuchamos a lo largo del camino me dejaron un hoyo en el estómago, la única manera que encuentro para cerrarlo es compartir estas mismas historias una y otra vez, con la esperanza de que la indignación se propague y, como dice el periodista Oscar Martínez, contribuya a iluminar poco a poco las esquinas oscuras.